Tenía el turno pendiente en ALUBA. Fuimos con mamá. Yo me quedé en la sala de espera mientras ella hablaba con la psicóloga. Cuando salieron me tocó el turno a mí.
Laura iba a ser mi nueva terapeuta. Al principio lo de siempre: cómo te llamas? Dónde vivís? Cuántos años tenés? Qué te gusta hacer? Cómo se compone tu familia? Y…la pregunta del millón: qué te está pasando?
Mi sesión con Laura fue más llanto que palabras. Cada 5 oraciones que decía lloraba 15 minutos seguidos. Por primera vez alguien me estaba prestando pura y exclusiva atención. Eso era lo que yo sentía.
Laura me diagnosticó anorexia nerviosa y mi problema requería internación.
Tenía que permanecer en el lugar desde las 8 de la mañana hasta las 17 horas, de lunes a viernes. Lo que ellos denominaban “hospital de día”.
Allí sí tenía contención, pero que yo haya estado en una postura negadora es otra cosa. El equipo estaba conformado por psicólogos, psiquiatras, nutricionistas, médicos clínicos, grupos de autoayuda, entrenamiento familiar y psicoterapia multifamiliar.
Había varias cosas en las cuales no me sentía cómoda, como por ejemplo en el grupo de autoayuda. Estábamos todas en ronda, y cada una tenía que contar su experiencia. Aquello parecía un velorio: silencio y puro llanto. No me sentía cómoda expresando mis males frente a desconocidos, además, no nombraba a Melino. Y desde mi punto de vista él me estaba hundiendo.
Laura si sabía de la existencia de él. Pero me dijo que mis problemas venían por otro lado, no por Melino. Pero jamás estuve de acuerdo…
Obtener un tratamiento en ALUBA es carísimo. Es muy costoso, en serio. Nose si yo estaba muy cegada o estaba en lo cierto pero no me sentía bien allí, y el hecho de hacer gastar una fortuna a mi familia me hacía sentir peor, porque yo no lo estaba disfrutando ni aprovechando.
Supongo que me hacía la rebelde porque sabía que en ALUBA tenía contención y que no iban a dejarme sola, ni que me hiciera un rasguño, ni tampoco hubieran permitido que en un descuido yo ingiera una pastillita gloriosa para dormir.
Las únicas pastillas que tenía permitido consumir eran: ibuprofenos por 400 miligramos y mis antidepresivos bajo receta y con horarios bajo la orden de la psiquiatra. La mayoría de las que estábamos allí éramos “obligadas” a tomar antidepresivos. Por nuestro bien, obvio.
Con la única que me relacioné, además de los terapeutas, fue con Julia. Ella tenía bulimia.
Me aconsejaba que no vomite porque el ácido del vómito hacía que se te caigan los dientes, y me lo decía por experiencia. Le dije que no solía vomitar, ya que mis amigas virtuales me habían dicho lo mismo entonces dejé de comer por completo, para evitar recurrir a ese método tan asqueroso.
Los brazos de Julia estaban tan lastimados como los míos. Yo solía cortarme con una trincheta y en muy pocas ocasiones con vidrio, ella solía hacerlo con alambres o gilettes.
Sobreviví una semana y le propuse a mi vieja hacer terapia de forma individual. No me caía bien la idea de gastar tanto en ALUBA, me daba “cosa” por mi familia.
Abandoné el tratamiento, o la internación, como quieras llamarle.
Busqué una nueva psicóloga y me refugié en eso. Lorena, mi otra nueva terapeuta, me recomendó hacer un combo: psicóloga y nutricionista. Incluso, su padre era nutricionista y había arreglado con él para que me atendiera “de onda”, a un bajo precio. Desaproveché la oportunidad.
Me quedé sólo con Lorena, quien me hizo ver que yo no tenía ganas de recuperarme de la anorexia, que solamente asistía a sus sesiones buscando una fórmula mágica para poder conquistar a Melino o en el caso contrario para poder olvidarme de él.
Con terapia y todo no pude lograr nada…el hijo de mil putas de Melino seguía ocupando mis pensamientos y la bandeja de entrada de mi celular (y la de salida también), continuaba mi noviazgo con Gonzalo por miedo a la soledad y de la anorexia me estaba recuperando apenas, muy lentamente. Ahora ya consumía sal.
REHAB - AMY WINEHOUSE
They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no'
Yes I've been black but when I come back you'll know know know
I ain't got the time and if my daddy thinks I'm fine
He's tried to make me go to rehab but I won't go go go
I'd rather be at home with ray
I ain't got seventy days
Cause there's nothing
There's nothing you can teach me
That I can't learn from Mr Hathaway
I didn't get a lot in class
But I know it don't come in a shot glass
They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no'
Yes I've been black but when I come back you'll know know know
I ain't got the time and if my daddy thinks I'm fine
He's tried to make me go to rehab but I won't go go go
The man said 'why do you think you here'
I said 'I got no idea
I'm gonna, I'm gonna lose my baby
so I always keep a bottle near'
He said 'I just think you're depressed,
this me, yeah baby, and the rest'
They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no'
Yes I've been black but when I come back you'll know know know
I don't ever wanna drink again
I just ooh I just need a friend
I'm not gonna spend ten weeks
have everyone think I'm on the mend
It's not just my pride
It's just 'til these tears have dried
They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no'
Yes I've been black but when I come back you'll know know know
I ain't got the time and if my daddy thinks I'm fine
He's tried to make me go to rehab but I won't go go go Saludos!PANDORA.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario